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Intervención Psicológica en Pacientes con Obesidad Por Wolfang Reza


El psicológico es un apoyo complementario al que hacen los expertos en Nutrición y Endocrinología, que tiene como finalidad identificar cuáles son los mecanismos por los que una persona come de una manera inadecuada; qué factores del estilo de vida contribuyen a la obesidad; qué factores pueden estar implicados en que la persona utilice la comida como un modo de compensar el estrés, o qué factores de tipo emocional pueden estar implicados en comer de manera inadecuada

El apoyo psicológico es esencial para el éxito de un programa de reducción de peso. El contacto cercano con el terapeuta y la participación de la familia son técnicas útiles para reforzar los cambios en la conducta del paciente y evitar el aislamiento social.

Enseñar a una persona a hacer un estilo de alimentación saludable, es labor del profesional de la nutrición. El profesional de la psicología toma en cuenta la conducta humana en su sentido más amplio, cuyos componentes interactúan e identifican a cada persona por su personalidad, la propia conducta, su pensamiento, memoria, desarrollo, cognición, emoción, entre otras.

Existen diferentes modelos de atención psicológica siempre dependiendo de las circunstancias de cada paciente, Verónica Vázquez Velázquez (Doctora en Psicología (UNAM) y Psicóloga clínica adscrita a la Clínica de Obesidad y Trastornos de la Conducta Alimentaria) propone la atención psicológica del paciente obeso en las siguientes cinco estrategias:



TRATAMIENTO PSICOLÓGICO

Las formas de abordar el tratamiento de la obesidad son muy variadas. A menudo se usa la combinación de la Terapia Conductual y la Terapia Cognitivo Conductual (TCC), lo cual muestra los mejores resultados, el TCC abarca, junto a los componentes cognitivos propios de esta terapia, unos procedimientos comportamentales para el abordaje de la conducta alimentaria y el ejercicio físico que se asemejan en algunos aspectos con los de la terapia de conducta.

La psicoterapia cognitivo-conductual pone el acento en “qué debería cambiar y cómo puedo hacerlo”. La tarea consiste en solicitar al paciente que observe primero su conducta, pensamientos y sentimientos, así como la relación que existe entre ellos y sus hábitos alimentarios, de modo que permita buscar otras alternativas más beneficiosas que puedan ponerse en práctica en su vida diaria.

Cuando el paciente está en las primeras fases del TCC, los hábitos de alimentación inadecuados todavía permanecen sin modificar, hasta que un mejor control de la comida esté activado y por ello permite observar la forma en que canaliza habitualmente sus afectos. Con frecuencia, el paciente no tiene conciencia de estas dificultades y de sus efectos. Los problemas que mejor reconocen son los de la imagen corporal, la belleza y la salud, pero no la disfuncionalidad de sus interacciones y planteamientos, por lo que este es un contexto indicado para trabajarlos. 

A continuación algunas de las intervenciones básicas:








Referencias:

Psic-Obesidad Boletín electrónico de Obesidad desde una perspectiva cognitivo conductual (2018), Facultad de Estudios Superiores Zaragoza UNAM

Mercedes Denia Lafuente. Trastornos de la Conducta Alimentaria 14 (2011)




 

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